Mi reloj marcaba las 9:00 en punto de la mañana, el aire
olía a café recién hecho del Starbucks a unos pasos de donde estaba sentada.
Golpeaba constante mente mi maleta con la punta del pie como signo de
aburrimiento. Aunque quisiera escapar no podría, el gran guardaespaldas que el
novio de mi hermana me dio por toda esta semana que ella no estuvo no me lo permitiría.
Moshe es su nombre, y si es el guardaespaldas de Justin Bieber, pero eso no
importa ya que para mí el solo es un niño rico y presumido. Odiaba la idea de
pasar unas vacaciones con el novio de mi hermana y su familia incluido Bieber
en vez de pasarla en grande con mis amigos. En este momento estaría en Cancún,
México pasando de las mejores vacaciones de la vida, pero ahora iría por un
pequeño tour por la pequeña Canadá. Notase mi sarcasmo. En el aeropuerto de
Seattle no había mucha gente a estas horas. Me había levantado a las 6:00 am y
lo único que quería era algo para despertarme. Saque el dinero suficiente para
un capuchino y me levante del incomodo asiento de metal el que tarde o temprano
acabaría con mi redondo y hermoso trasero y acomode mi atuendo, pero antes de dar un paso Moshe ya
estaba al frente mío.
-Srta. Le recuerdo que no pueda salir de aquí- agrego serio
-Solo ir por un café, están justo ahí- dije señalando el
puesto.
-Puedo hacer que le traigan uno-
-Soy un persona en todas sus capacidades puedo ir yo sola,
no soy famosa como para que un grupo de fans pudiera secuestrarme. Además
tendrás una perfecta vista de lo que haga- agregue.
-Está bien-sonrió- pero no tardes mucho _______, el avión no
tarda en despegar-
-Claro- sonreí y me dispuse a caminar hacia el lugar de
donde provenía el delicioso olor a café.
La fila no era muy larga, solo había un par de personas. Me
coloque detrás de una señora mientras decidía que pedir. Poco de haber ordenado
y tomado mi capuchino sentí como alguien tocaba mi espalda, si era Moshe que
tuviera por seguro que lo mato. Tener un guardaespaldas toda una semana es
demasiado ¡agotador! No hay nada de privacidad. Me gire en mis talones y me lleve
una grata sorpresa al ver quien estaba atrás mío. Un chico de cabello rubio
platinado y ojos azul-grisáceos hermosos estaba detrás de mí.
-Hola- dijo sonriendo
-Hola- conteste curiosa.
-¿Creo que se te cayo esto?- Dijo levantando un poco su
mano, dirija mi vista a ella, tenía una pulsera de oro con unas letras grabada
en ella. Mi corazón paro, ¿Cómo había sido posible que dejara eso caer? Era uno
de mis objetos más preciados. La tome de las manos del chico. Era la pulsera
que mis padres me habían regalado el mismo día en que murieron en un accidente
automovilístico.
-Gracias, no sé qué haría sin ella- respondí mientras una
lagrima caía por mi mejilla
-¿Estas bien?- pregunto el chico preocupado.
-Si-limpie la lagrima- solo que me trae varios recuerdos- sonreí
o eso intente.
-¿Segura?-
-Si- dije mientras me colocaba la pulsera.
-Oh soy Alec- dijo estirando su mano.
-_____, es un gusto.- sonreí- Pero ya me tengo que ir mi
avión ya sale- dije con una mueca.
-Fue un gusto-
-Chao- me despedí de él y me dirigí a la sala de espera en
la que3 encontraba antes. Moshe me esperaba de brazos cruzados.
-¿Quién era ese chico?- pregunto inmediatamente
-Un amigo- respondí con una sonrisa.
-Aja. ¿Por qué tus ojos están rojos?- pregunto algo alarmado
-Por…- sentí como algo vibraba en mi bolsillo trasero y la
frase de “E.T. call home” salía del.-Disculpa- Saque mi celular y conteste.
-Alo-
-_____, soy yo Elizabeth-
-Si lo se tengo un
identificador de llamadas recuerdas?-
-Claro-rio- Solo
queríamos saber cómo estabas y como te estaba tratando Moshe-
-Queríamos?- pregunte
remarcando la palabra
-Si, Scooter y yo
linda.-
-Ah claro, estoy bien,
él se ha portado como un guardaespaldas debe. Creo-
-Genial. Linda Scooter
te manda saludos-
-Dile que igual, ya me
tengo que ir Moshe me llama-
-Chao.
-Bye-
Colgué el teléfono y me gire hacia Moshe quien me hacía
señas.
-¿Qué pasa?-
-Ya tenemos que abordar el avión- hablo mientras tomaba mi
maleta.
-Claro-
Después de dejar las maletas y pasar por seguridad al fin
pudimos abordar el avión. Fuimos de los primeros en hacerlo ya que nuestros
asientos eran clase alta.
-Al fin algo cómodo!- dije en cuanto mis glúteos tocaban el
suave asiento.
-Sera mejor que duermas, el viaje es largo y llegaras algo
cansada.- Saque mi teléfono y le coloque mis preciados beats, puse el iPhone en
modo shuffle y los Beatles comenzaron a sonar. Me puse a pensar acerca de lo
que iba pasar cuando el avión despegara. Iría a Canadá donde mi hermana, con su
novio Scooter. No culpaba a ninguno de arruinar mis vacaciones, simplemente no
podía. Mi hermana es la mejor persona del mundo, y sabía que esto lo hacía por
mi bien y Scooter el tal vez no era el novio más guapo que mi hermana haya
tenido pero si el más simpático, es un amor de persona. Deje de pensar y me
concentre en la música. Minutos después el avión despego, por suerte tenia
ventanilla y podía ver por donde volvamos. Alrededor de 1 hora de vuelo quede
dormida.
-Despierta _____- sentí como movían delicadamente mi hombro.
-Eh?-
-Ya llegamos-
-¿Qué? ¿Dormí tanto?-
-Si, será mejor que bajemos.-
-Claro.- me levante como pude y tome mi mochila junto con mi
hermoso peluche de Stich. Bajamos del avión al aeropuerto de Toronto, Moshe fue
por las maletas. Saque mi celular y como Elizabeth dijo la llame después de
llegar.
-Hola- escuche decir
-Hola-
-_____!- casi grito y yo sonreí.
-Ya llegamos, estamos aún en el aeropuerto, Creo que
alrededor de una hora llegamos-
-Qué bueno, ya te extrañaba-
-Si yo igual-
-Tengo que colgar si, llega pronto.-
-Claro- colgué el teléfono y espera a que Moshe llegara con
las maletas. No tuve que esperar mucho ya que llego unos minutos después.
-Vamos, tenemos que coger un taxi-
-¿Cuánto es de aquí a Stratford?- pregunte mientras salíamos
del aeropuerto
-Alrededor de 1 hora- Hice una mueca, ya no quería viajar.
Moshe pidió un taxi y ambos subimos en él. Stratford es un pueblo pequeño, y
pequeño es sinónimo de aburrido, pero al menos Toronto estaba cerca. Después de un rato llegamos a lo que parecía
ser Stratford.-Bienvenida a Bieberlandia- dije en mi cabeza. El taxi se
estaciono frente a una casa de dos plantas con una van afuera.
-Llegamos- anuncio Moshe.
-Gracias a Dios!- baje inmediatamente del taxi. Mi trasero
dolía de tanto estar sentada. Me adelante a Moshe y fui a tocar el timbre de la
casa.
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